Nacido en Rivello, provincia de Potenza, en la región de Basilicata, Vicente Laíno era un joven orfebre y uno entre los muchos italianos que buscaban fortuna en Venezuela a principios del siglo pasado. Durante el largo viaje en barco, tenía fantasías sobre el país desconocido que se convertiría en su segunda patria. Él soñaba sobre la crianza de sus hijos y nietos en Venezuela y con una mezcla de orgullo y esperanza se recreaba en las visiones del excelente trabajo que seguramente le aguardaba.

A su llegada a Venezuela no traía más que el ideal de una buena vida. Casi inmediatamente entró en contacto con un compatriota, Leopoldo Serpico, con el que se desarrollaría una amistad especial. Por aquel entonces había una gran comunidad italiana en Caracas que se caracterizaba por su cohesión y cooperación mutua. Cuando Vicente Laino y Leopoldo Serpico se encontraron por primera vez, éste último tenía una pequeña tienda donde vendía y reparaba joyas. Fue, “JOYERIA SERPICO”, que sirvió de base para la historia de Rolex en Caracas. La sucursal que se conoció como “Serpico y Laino” fundada en 1925 hasta 1966, estaba ubicada en Bolsa a Mercaderes 21, muy cerca del Gran Hotel.

Serpico propuso a Laino participar en el negocio, dado que éste era un orfebre y aunque no tenía dinero se destacaba por ser un hombre bien educado y sagaz en los negocios; y de inmediato se convirtió en “Socio Industrial”. Así pues, con el dinero de Serpico y el capital intelectual de Laino, se estableció “Serpico y Laino”.

Con el fin de promover sus ventas a un nivel más alto, Laino, sugirió viajar a Europa en la búsqueda de una marca de relojes que no hubiera sido vendida en Venezuela hasta el momento. Viajó a Ginebra y se decidió por Rolex. El instinto de Laino resultó ser acertado, pues Rolex ya generaba interés en un selecto círculo de clientes, pero aún no contaba con un distribuidor exclusivo en dicho país.

Ambos socios decidieron que Laino debería ser quien llevara adelante las negociaciones con Rolex con el fin de obtener el derecho exclusivo. Las conversaciones con Hans Wilsdorf , fundador de Rolex, fueron favorables y Laino regresó a Caracas airoso. Este acuerdo con Rolex fue el primero para “Serpico y Laino”, luego le seguirían otras prestigiosas marcas de relojes.

Con los años y después de eventos que marcarían las vidas y rumbos de ambos socios y su negocio, “Serpico y Laino” quedó en la historia de la joyería y relojería de Venezuela como el sello inconfundible de calidad y distinción, sirviendo desde entonces de referente para las mejores marcas.

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